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11 de diciembre de 2013

El Presidente de la República participó en el funeral de Nelson Mandela


En el funeral tomaron palabras de condolencias miembros de la familia de Nelson Mandela, el secretario general de la ONU, la Alta Comisionada de la Unión Africana, el Presidente de EEUU,  la Presidente de Brasil, el Vicepresidente de China, el Presidente de Namibia, el Presidente de la India, el Presidente de Cuba y el Presidente de Sudáfrica.

El Presidente de la República, Mohamed Abdelaziz, llegó hoy a Johannesburgo, respondiendo una invitación de su homólogo de Sudáfrica.

El Presidente de la República está acompañado por Abdati Breika, consejero de la Presidencia, Salha Alabd, embajador de la RASD en Sudáfrica, Abah Almad, miembro de la Misión Diplomática ante la Unión Africana, y  el Mami Brahim, consejero de la Embajada de la RASD en Sudáfrica. (SPS)

8 de diciembre de 2013

Cuando Nelson Mandela reconoció el legítimo derecho del pueblo saharaui y Marruecos lo odió


Poemario por un Sahara Libre

El pueblo saharaui nunca podrá olvidar el legado humano y el compromiso político del fallecido Nelson Mandela. El difunto líder sudafricano no defraudó a los saharauis. Mandela será recordado, entre muchas otras virtudes, como uno de los hombres baluartes en la defensa de los derechos humanos, entre ellos el de los pueblos, y en especial los africanos, a la autodeterminación.
El extinto líder africano no veía en las aspiraciones del pueblo saharaui una excepción; lo que justifica que apenas llegó al poder en Sudáfrica prometió avanzar en el reconocimiento de su país a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) durante una visita oficial a Argelia en 1993. Y aunque no será hasta septiembre de 2004 cuando se materializó de manera oficial aquel compromiso, estando ya en el gobierno su sustituto el hoy expresidente Thabo Mbeki, Mandela no retrocedió en su compromiso pese a los interminables esfuerzos diplomáticos emprendidos por Marruecos para evitar ese reconocimiento por parte de uno de los estados más influyentes de África.
En agosto de 2004 el expresidente Thabo Mbeki, quien presidió el gobierno sudafricano entre 1999 y 2008, envió una carta al Rey de Marruecos, Mohamed VI, en la explicaba que las razones de tal decisión radicaban en no querer convertirse en “cómplices de la denegación al pueblo del Sáhara Occidental de su derecho a la autodeterminación”.
Y a renglón seguido aducía los argumentos que el gobierno sudafricano utilizó para postergar el reconocimiento diplomático a la RASD hasta cinco años después de dejar Mandela la presidencia, cuando vio que “la respuesta del Gobierno de Marruecos, de 9 de abril 2004, al Plan de Paz de la ONU, inequívocamente pretende denegar al pueblo del Sáhara Occidental su derecho a la autodeterminación”. Eso provocó una gran ira en Marruecos que llamó a consultas a su embajador en Pretoria.
Aquella larga demora sudafricana al reconocimiento diplomático provocó las críticas del Frente Polisario que llegó a acusar, en un momento determinado, al gobierno sudafricano de “traicionar al pueblo saharaui por malograr la formalización de lazos diplomáticos”. Hoy en día el movimiento saharaui cuenta con una embajada en la capital sudafricana, y mantiene unas excelentes relaciones diplomáticas con el país africano.
La relación de Nelson Mandela con el pueblo saharaui, y por consiguiente con su representante legítimo, el Frente Polisario, es a consecuencia, entre otros motivos, del apoyo que Marruecos prestó durante décadas al gobierno sudafricano en la época del apartheid, y viceversa. Durante la guerra que enfrentó Marruecos con el Frente Polisario (1975-1991), éste último capturó en 1979 una gran cantidad de armamentos que llevaban letras escritos en una lengua parecida al holandés, y que el entonces embajador del Congreso Nacional Africano (ANC) en Argel reconoció que se trataban de armas sudafricanas.
Eso hay que añadirle el hecho que Hassan II patrocinó el fallido golpe de estado, que en 1977, llevaron a cabo mercenarios franceses contra el entonces presidente de la República de Benin Mathieu Kérékou, un gran aliado en aquella época del ANC, el partido que Madiba dirigía desde su prisión.
A partir de allí Marruecos se convertiría, no solo para el ANC, sino para todos los movimientos revolucionarios del mundo en un estado reaccionario y sostén de las potencias imperialistas en la región. Radicalmente opuesto a la Argelia revolucionario, que pasó, después de su independencia en 1962, en la meca de las revoluciones, ya sean africanas o latinoamericanas. Por lo que no es de extrañar que la primera visita que Mandela realizó al extranjero después de asumir la presidencia tuviera como destino la propia Argelia.
Argelia preparó militarmente al propio Nelson Mandela; Argelia propició a los miembros del ANC oficinas de información y armamentos. E incluso el actual presidente sudafricano Jacob Zuma aún recuerdo con orgullo que durante su lucha contra el apartheid viajaba por el mundo con un pasaporte diplomático expedido por las autoridades argelinas. Por esa razón Argelia ha declarado ocho días de luto oficial y la bandera a media asta por la muerte del “gran amigo” Nelson Mandela.
Por su parte, Marruecos siempre vio en Mandela una persona enemiga, por su acercamiento a Argelia, y por ende a los pueblos africanos que defienden su derecho a la libertad y a la autodeterminación, y una figura próxima a las tesis del Frente Polisario, por eso se puede explicar que el nombre del líder africano sea incluido en la lista de las 50 personas que más odian a Marruecos, según un censo elaborado por un importante seminario marroquí, Hespress.com, en su edición número 21, del 23 de mayo de este año.

Las mujeres africanas expresan su compromiso de continuar luchando inspiradas en el legado de justicia y el ejemplo de Nelson Mandela

Sáb, 07/12/2013


Bojador (campamentos de refugiados saharauis),07/12/13 (SPS) -. La Secretaria General de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, Sra. Fátima El Mehdi ha afirmado que las mujeres africanas procedentes de 15 naciones africanas han expresado su compromiso de" continuar " la lucha guiadas por los nobles valores por los que luchò el líder africano Nelson Mandela durante la conferencia internacional sobre el papel de las mujeres en los movimientos de liberación que tiene lugar en la wilaya de Bojador, campamentos de refugiados saharauis.

Después de que las delegaciones de las mujeres de 15 países africanos participantes en el evento enviaran formalmente los pèsames y las expresiones de condolencias a la familia del difunto Nelson Mandela y al pueblo de la República de Sudáfrica, la señora Fátima El Mehdi djo "las mujeres africanas que participan en esta conferencia internacional expresan al mundo su compromiso de seguir luchando por el mismo sendero y por los mismos valores y principios a los que dedicò Mandela su vida " .

Señaló que " la elevada moral y los valores a los que dedicò toda su vida el difunto Mandela sirvieron como instrumento eficaz para la liberación de las mujeres africanas contra toda forma de colonialismo, opresión y explotación. "

En el mismo contexto la Unión Nacional de mujeres argelinas a travès de su secretaria general Nurìa Hafsa sugeriò llamar a esta conferencia Internacional con el nombre del difunto de África, Nelson Mondela.

La conferencia internacional sobre el papel de las mujeres en los movimientos de liberación iniciò sus trabajos la mañana de este sàbado con un minuto de silencio en memoria del lìder sudafricano, Nelson Mandela, quien falleciera el pasado jueves. (SPS)

El Presidente de la Repùblica expresa sus condolencias a su homólogo de Sudáfrica por la muerte de Nelson Mandela

Sáb, 07/12/2013   

Bir Lahlu (Territorios Liberados), 07/12/13 (SPS) -. El Presidente de la República y SG del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, envió este jueves sus condolencias al prsidente sudafricano, Sr. Jacob Zuma, a raíz de la muerte del Premio Nobel de la Paz, el ex líder sudafricano que pasó 27 años en la cárcel como opositor al régimen del Apartheid en Sudáfrica,ocurrida este 05 de diciembre 2013.

En su carta por la muerte de Mandela el presidente saharaui ha expresado sus màs sentidas condolencias "es con gran tristeza y profundo pesar que nos enteramos de la muerte del ex presidente, el fallecido Nelson Mandela. "

El gobierno saharaui de esta forma se une al duelo generado por el fallecimiento del que fuera líder de la democracia en Sudáfrica.
“En nombre del Gobierno y el pueblo de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y en el mío propio, le expresamos nuestro más sentido pésame y por su intermedio al pueblo hermanos de Sudàfrica y al la familia del fallecido, especialmente en estos momentos tan difìciles “.

“El pueblo saharaui, que aún lucha por su libertad e independencia, se une al luto mundial por la pérdida de uno de los estadistas más carismáticos y más respetados del siglo 20 ",indica el texto de la misiva.


"Todo el mundo recordará el líder, Nelson Mandela , no sólo como el libertador de su pueblo y primer presidente negro del paìs , sino también como un símbolo de esperanza y una gran fuente de inspiración para todos los pueblos del mundo que luchan contra la tiranía y la opresión " , dijo el presidente.

El ícono mundial de la igualdad, y lìder de la lucha contra el racismo y a favor de los derechos humanos falleció a los 95 años.Mandela serà siempre recoradado por su gran obra.
La Presidencia de la Repùblica ha decretado tres dias de duelo nacional por el fallecimiento del expresidente sudafricano Nelson Mandela.SPS
090/099TRAD

6 de diciembre de 2013

La Forja del rebelde


Un huérfano xhosa se convirtió en el azote de los supremacistas 


ALBERTO ROJAS Actualizado: 06/12/2013 12:51 horas
Cuando nació Nelson Rolihlahla Mandela aún existía el África de los rituales. Los hombres nacidos en la aristocracia xhosa, en el clan Madiba, al que perteneció, tomaban a su padre como ejemplo de todas las cosas. Para el niño Nelson, las andanzas de su progenitor como líder del clan fueron su mejor escuela.

Su carácter conciliador, su trabajo incansable, su labor para proteger a los más débiles del clan y su generosidad fueron sus puntos cardinales. Su niñez terminó el día que su padre regresó muy enfermo, con pulmones encharcados de sangre, de un viaje a pie. Se sentó en su choza y pidió a su mujer que le preparara una pipa de tabaco. No podía casi respirar, pero fumó con la placidez de quien sabe que no verá el próximo amanecer. Murió tranquilo el 5 de diciembre de 2013, frente a sus 13 hijos y cuatro esposas, en su tierra. Esa imagen, la de su padre sereno a las puertas de la muerte, acompañó a Mandela de por vida.

Después de la muerte de su padre, Mandela dejó su aldea natalpara estudiar como ahijado del regente de su tribu, Jongintaba. Nada más llegar a aquella casa, huérfano y perdido, recibió de su nuevo protector estas palabras: «Sé fuerte, hijo mío». En Mqhekezweni, una urbe nacida alrededor de una iglesia metodista, Mandela disfrutó de un entorno mágico que él mismo calificó en su biografía El largo camino hacia la libertad como «el Gran Lugar».

Allí aprendió historia, inglés, geografía y le fue bien en aquel colegio, como él mismo recuerda, no porque fuera muy listo, sino muy testarudo. Las aventuras de la niñez junto a Justine, el hijo natural del regente, acabaron con un rito de paso que se hacía en una cabaña apartada: la circuncisión. El viaje de la niñez a la madurez, representado después por la quema de esas mismas chozas en las que tuvo lugar la ceremonia. Mandela ya era, pues, un adulto xhosa deseoso de ver mundo y de estudiar leyes. Su próxima estación seríaJohanesburgo, sus minas de oro y la Universidad. En 1941 terminó sus estudios de Bachillerato por correspondencia en Ford Hare y poco después su licenciatura de Derecho en la Universidad de Witwatersrand. Durante todos estos años decisivos, Mandela va comprobando cómo la segregación racial en su país desgasta y lesiona las posibilidades de igualdad y prosperidad de los sudafricanos negros, el 90% de la población.

Mandela dejó su aldea natal para estudiar como ahijado del regente de su tribu, Jongintaba. Nada más llegar a aquella casa, huérfano y perdido, recibió de su nuevo protector estas palabras: «Sé fuerte, hijo mío».

En su primer contacto con la megaurbe, fue arrestado por llevar un revolver en la maleta, rechazado en varios trabajos y tuvo que dormir en la calle. Hasta que se cruzó en su camino un hombre decisivo en su vida: un agente inmobiliario llamado Walter Sisulu, que ya le acompañará casi de por vida. Mandela era un chico de 23 años con la cabeza llena de fantasías, pero Sisulu, nueve años mayor, ya era unveterano activista del Consejo Nacional Africano. Sisulu buscaba a personas de la energía de Mandela para renovar el partido. Nadie sabe si su nombre en xhosa, Rolihlahla (literalmente, Alborotador), tuvo que ver en esa decisión de incluirlo en una organización considerada terrorista por el Gobierno supremacista blanco. Mandela emprendió entonces el viaje más importante de su vida, el de la lucha por los derechos civiles en una Sudáfrica dividida por décadas de odio racial.

Inspirado en los métodos de resistencia pasiva de Gandhi, sus acciones más recordadas de aquella época fueron la llamadaCampaña de Desobediencia Civil de 1952 y el Congreso del Pueblo, en el que se adoptó la conocida como Carta de Libertad (1955), una durísima declaración contra el apartheid. Por aquel entonces, junto a Oliver Tambo, Mandela trabajó como abogado ayudando a ciudadanos negros en sus problemas con la Justicia.

Todas estas iniciativas pusieron a Mandela y a sus compañeros en el punto de mira del Ejecutivo de Pretoria, aterrado con la fuerza que empezada a cobrar el CNA no sólo en las universidades, sino también en los grandes townships de la capital. Como respuesta a este movimiento cada vez más pujante, Mandela y otros 150 compañeros fueron arrestados el 5 de diciembre de 1956 y sentenciados a prisión. Salieron en 1961, cuando se les declaró no culpables, un año después de la matanza de Sharpeville, cuando la policía disparó indiscriminadamente contra una manifestación de gente desarmada. Murieron 69 personas y 180 fueron heridas, todas ellas de raza negra.

Los acontecimientos se precipitaron. Mandela y unos cuantos líderes del CNA decidieron pasar a la acción y promover acciones de resistencia armada. Junto a Denis Goldberg, Harold Wolpe o Lionel Bernstein, Mandela planeó golpes de mano con una clara intención propagandística y creó el Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del CNA. Aquello le valió el apelativo de «terrorista» no sólo por parte del régimen sudafricano, también de la ONU. En sus memorias, Mandela reconocerá después que ése no era el camino y que aquellos errores le costaron décadas de sufrimiento.

A partir de entonces, Mandela no volvería a pensar en un arma como parte de la solución, sino como parte del problema. Brian Walden, presentador de la BBC, definió a Nelson Mandela «no como un mesías, sino como un hombre ordinario que se convierte en líder en circunstancias extraordinarias». No es fácil encontrar un contexto más extraordinario que el que llevó a Mandela a convertirse en el timonel de una causa como la igualdad racial y la democracia.
La detención

La capacidad seductora de Madiba con sus enemigos se afinó después de su encarcelamiento en 1962 como fundador y componente del comando armado del CNA. Fue sentenciado a cadena perpetua. En la cárcel, mientras sufría con aquellos trabajos forzados en una cantera de cal, se dio cuenta Mandela de que la fuerza bruta no podría llevarle a ningún lugar que no fuera una celda, como así fue, y por muchos años, tantos como 27. El apartheid no podía derrumbarse sin la ayuda de los propios blancos para conseguirlo. Ése fue su mayor mérito, ganarse a sus carceleros para tumbar una ley que fue calificada por la ONU de «criminal».

En aquella larga condena el Gobierno pensó que Mandela quedaría vencido y silenciado de por vida. Se equivocaron. Un Mandela aún más convencido y fortalecido cual Conde de Montecristo emergió de su prisión y se convirtió, con el número 466/64, en el preso más famoso de la Historia. Tanta celebridad fue acumulando con el tiempo que el servicio secreto sudafricano pensó en eliminarlo con una curiosa estrategia: los propios carceleros y sus contactos inventarían una falsa fuga para que Mandela intentara escapar y abatirle a tiros cuando eso sucediera. Agentes británicos descubrieron el complot y obligaron al Ejecutivo sudafricano a retirar el plan. Desveló toda esta operación Gordon Winter, un agente inglés del MI6, en su libro Inside Boss.

El periodista John Carlin narra en El factor humano aquellos años en la prisión de Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, un alcatraz ventoso rodeado de aguas bravas para ablandar a los presos más duros. La disciplina de Mandela, militar y espartana, se repetía cada mañana: despertar a las 4.30, cuando aún es de noche, una hora de carrera sin moverse de la celda, hacer la cama con precisión cuartelera, desayunar, estudiar Derecho por correspondencia, escribir cartas, preparar la liga interna de fútbol... Unas reglas estrictas, cuyo cumplimiento aseguraba no morir de aburrimiento, no dejarse llevar por el desánimo, no olvidar el porqué de la lucha. Es en ese momento cuando se forjó definitivamente el carácter del icono mundial de la resistencia.

La disciplina de Mandela, militar y espartana, se repetía cada mañana: despertar a las 4.30, cuando aún es de noche, una hora de carrera en la celda, hacer la cama, desayunar, estudiar Derecho por correspondencia...

Después de 17 años en aquel islote fue trasladado a prisiones más benignas, como la penitenciaría de Pollsmoor, y sus condiciones mejoraron. Pasó a compartir habitación con su compañero Sisulu y se hizo cada vez más tangible la presión internacional para formalizar las conversaciones entre Mandela y los defensores del apartheid. La primera reunión, con Kobie Coetsee, ministro de Justicia y Prisiones, fue todo un éxito. Mandela convenció a aquel supremacista que controlaba las llaves de su celda de que estaban en el mismo bando. Hubo tanta sintonía entre ellos que fue el mismo Coetsee el que convenció a los suyos para que liberaran Mandela.

Con la muerte del presidente Botha en 1989 esa opción fue convirtiéndose en la única alternativa que le quedaba al aislado Gobierno del recién elegido De Klerk. Madiba salió de la cárcel en febrero de 1990 ante el aplauso mundial y el alivio de un buen puñado de blancos en Sudáfrica, al fin redimidos por la lucha del padre de la nueva África.

Blancos y negros lloran unidos la muerte de Mandela, el hombre que reconcilió a Sudáfrica









Nelson Mandela