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26 de marzo de 2014

El Informe Elcano de Estrategia Exterior y la profecía sobre el Sáhara Occidental

El documento elaborado y publicado por el Real Instituto Elcano bajo el título de “Hacia una renovación estratégica de la política exterior española” suscita un justificado interés para todos aquellos que, por una razón u otra, siguen de cerca los vaivenes de la política exterior española y su posicionamiento en cada tema inscrito en su agenda bilateral o internacional. El Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en tanto que miembro de la Unión Africana (UA), y el Frente Polisario, interlocutor de la ONU junto al Reino de Marruecos en la búsqueda de una solución al conflicto del Sáhara Occidental, están evidentemente interesados en lo que haga o diga España o lo que se le propone que haga sobre el tema saharaui.
El informe del prestigioso Instituto se lo propone en la página 77 a través de una formulación silogística que rompe con las reglas de todo silogismo. Normalmente, un silogismo es un argumento que consta de tres proposiciones: mayor, menor y conclusión, donde viene deducida la última de la primera a través de la segunda.
La propuesta mayor del Informe reza así: “España debe seguir trabajando para lograr una solución política justa y duradera a la descolonización del Sáhara Occidental”. La menor viene formulada sobre la base de una “profecía”, al opinar así, sin más, alegremente, que “un nuevo Estado poblado solo por unos centenares de miles de habitantes no homogéneos y susceptibles [he aquí la profecía] de radicalización, preocupa más allá del Magreb”.
La conclusión está servida: “España podría adoptar una posición más proactiva y, cuando las condiciones resulten favorables, plantear una solución de autogobierno genuino y garantizado que permita satisfacer los deseos de Marruecos y del Frente Polisario”.
Como se puede ver, la conclusión no se deduce de la propuesta mayor del silogismo porque no concuerda con el requisito de “solución justa y duradera a la descolonización del Sáhara Occidental”. Los autores del Informe no pueden ignorar que la descolonización, tal y como fue definida por las Naciones Unidas en las resoluciones 1514 (XV) y 1541(XV), exige que sea el pueblo del Territorio colonizado –llamado no autónomo– quien decida libremente cuál es para él esa solución justa y duradera. En otras palabras, el principio de autodeterminación para un problema de descolonización. Esta ha sido por lo demás nuestra constante en la presentación de las coordenadas de la cuestión del Sáhara Occidental y, se le mire por donde se le quiera mirar, no hay otra salida diferente porque es la única que tiene en cuenta lo fundamental: el derecho del pueblo saharaui a elegir su futuro y el del Territorio, que sigue estando bajo una ocupación ilegal no reconocida por la comunidad internacional.
La conclusión a la que llega el Informe deriva más bien de la propuesta menor, la cual está sustentada en una profecía divorciada de la realidad y poco aconsejable para otear lo futurible de manera rigurosa. Además, refleja en este caso específico una ignorancia inexcusable de los valores, sentimientos y aspiraciones de un pueblo pacífico, digno y orgulloso que quiere recuperar su país, del que fue privado por un acto de fuerza que lleva todavía asociado el nombre de la capital española. Esa ignorancia es instrumentalizada en el análisis para proponer la solución que desea Marruecos, es decir, una llamada autonomía que supone de entrada la negación del derecho a la independencia.
Marruecos lleva intentando imponer esta no-solución por activa –guerra y violación de los derechos humanos– y por pasiva –maniobras en la ONU– pero no ha convencido a quien tiene que convencer que es el pueblo saharaui y la comunidad internacional. La diferencia entre el argumento marroquí y el que exhibe el Informe es que, mientras Marruecos se aferra a una reivindicación territorial desestimada por el Tribunal Internacional de Justicia, el Informe Elcano acude al argumento del “miedo” a habitantes susceptibles de “radicalización”. Y uno no puede sino preguntarse por las razones que yacen detrás de semejante profecía, porque salta a la vista la falta de conocimiento del tema.
El Sáhara Occidental –RASD desde el 27 de febrero 1976– es tal vez el país en la zona que está mejor situado para garantizar su propia viabilidad, estabilidad y coexistencia pacífica con su entorno y vecindad, incluidos Marruecos y España. A ello contribuyen tanto su homogeneidad étnica, cultural, religiosa y de tradiciones que reflejan valores altamente sofisticados en términos de libertades e igualdad, como sus inmensos recursos naturales, hoy expoliados de forma inmisericorde de la mano de la democrática UE. Del Sáhara Occidental independiente no saldrán saharauis en pateras hacia las costas europeas. Habrá que ayudar al joven Estado, cierto, pero condenarlo hoy bajo el argumento de que tal vez, en el futuro, algunos de sus habitantes puedan llegar a radicalizarse, resulta cuanto menos curioso y en todo caso políticamente motivado. Trasladado el curioso argumento a las circunstancias de hoy, llevaría a España a oponerse a la independencia de muchas naciones que tienen Embajadas en Madrid.
Habría sido más coherente formular la primera propuesta del silogismo y manifestar el deseo de que la solución justa y duradera que ponga fin a una prolongada injusticia se logre en el plazo de tiempo más breve. En realidad, la España oficial no necesita hoy la recomendación del Real Instituto Elcano. Lleva años aplicándola. En múltiples reuniones bilaterales, tanto en Madrid como en Nueva York, hemos querido frenar la deriva que supone el alineamiento con los deseos de la potencia ocupante del Territorio. También hemos tratado de mantener la ilusión de que España pueda siempre contribuir, desde sus notables potencialidades, en una obra de paz justa, genuina y asumible para una gran nación democrática que tanto dio al mundo y que de paso no puede desvincularse a la ligera de su pasado en el Sáhara Occidental. Sin embargo, hemos de admitir que, hasta ahora, ha sido como predicar en el desierto. Si el Real Instituto Elcano fue invitado a ayudar en la concepción teórica de la política exterior española, ahí se ofreció una nueva oportunidad para formular algo consistente con estos anhelos legítimos y justificados, compartidos además por la opinión pública interna, pero resulta curioso que el Instituto haya decidido justificar la deriva, sobre la base de algo tan débil como una “profecía”... de mal agüero.
Ahmed Bujari es representante del Frente Polisario ante la ONU.

27 de noviembre de 2012

El Frente Polisario pide al Consejo de Seguridad reactivar las negociaciones de libre determinación

Mar, 27/11/2012 -


Nueva York, 27/11/12 (SPS)-. El Frente Polisario pidió este martes al Consejo de Seguridad de la ONU, en vísperas de la celebración de una sesión informativa dedicada a la cuestión del Sáhara Occidental que adopte las medidas necesarias para reactivar las negociaciones entre las dos partes en conflicto, el Frente Polisario y el reino de Marruecos.

En su carta dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad, el representante del Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari, ha destacado que es "esencial que el Consejo de Seguridad tome medidas decisivas para impulsar y liderar el proceso de las negociaciones para una solución justa y adecuada que permita la determinación del pueblo saharaui”.

"En los últimos meses, los miembros del Consejo de Seguridad han expresado en repetidas ocasiones su apoyo a la transición política que refleje los principios democráticos y el respeto de los derechos humanos en el Oriente Medio y Norte de África", ha señalado.

Consideró que estos hechos muestran que cualquier solución al conflicto del Sáhara Occidental debe "reflejar la voluntad de su pueblo para garantizar una paz creíble, durable y la integración regional y la seguridad a largo plazo".

Refiriéndose a las consultas realizadas por el Sr. Ross durante su gira por la región del 27 de octubre al 15 de noviembre, el representante del Frente Polisario recuerda que estas se producen después de "varios meses de retraso lamentable en el proceso de paz”, asimismo ha señalado que el retraso fue "causado por una campaña sin precedentes de las autoridades de Marruecos para socavar los esfuerzos de la ONU para resolver el conflicto".

En este sentido, subrayó que estas acciones por parte de Marruecos en la actualidad miembro no permanente del Consejo de Seguridad eran "incompatibles con su propio voto a favor de la Resolución 2044 del Consejo, el cual declaró explícitamente su apoyo al Sr. Ross para facilitar las negociaciones entre las partes en conflicto”.

Esta actitud de Marruecos, indica el diplomático saharaui "tiene el desafortunado efecto de retrasar, no sólo dos rondas de conversaciones informales previstas para junio y julio, sino la visita del Sr. Ross al Sáhara Occidental prevista originalmente para mayo”.

Sin embargo, en su resolución 1920 (2010), 1979 (2011) y 2044 (2012), el Consejo de Seguridad reconoció que "la situación actual en el Sáhara Occidental es inaceptable"

El diplomático saharaui en su carta al Presidente del Consejo de Seguridad, indicó que a pesar del comportamiento abrupto de Marruecos, y después de la primera visita del Sr. Ross al Sáhara Occidental y sus reuniones en las capitales regionales y europeos, "las próximas consultas del Consejo son una oportunidad para romper con los últimos 21 años de retraso y obstrucción."

Es también, dice, para "revertir el fracaso internacional para que actúe con rapidez y decisión en la celebración de un referéndum de una vez por todas en el que el pueblo saharaui pueda elegir su propio futuro político".

Además, recordó que el Secretario General de la ONU señaló en su informe del 2011 sobre la situación en el Sáhara Occidental que cualquier solución final al conflicto en la que la población saharaui no haya expresado con claridad y con convencimiento su punto de vista, es probable que genere nuevas tensiones en el Sáhara Occidental y en la región”.
El representante saharaui, al mismo tiempo, se refirió a "la explotación ilegal de los recursos naturales del Sáhara Occidental”.
En este sentido, ha expresado la preocupación del Frente Polisario por la renovación de acuerdos ilegales entre la Unión Europea y Marruecos que puedan abarcar las costas saharauis y los territorios saharauis.

"Hacemos un llamamiento a Marruecos y a entidades extranjeras para poner fin a la explotación ilegal de los recursos del Sáhara Occidental y que se abstengan de entrar en cualquier acuerdo que viole la soberanía permanente del pueblo saharaui sobre sus recursos naturales" ha insistido el diplomático saharaui.
En su carta al Consejo de Seguridad el Sr. Bujari ha reafirmado "el compromiso del Frente Polisario para promover relaciones pacíficas y la estabilidad en la región del Magreb".

En este sentido, destacó que "el deterioro de la seguridad en el Sahel y la inestabilidad política en Malí es una fuente de gran preocupación."

"El Frente Polisario reafirma su apoyo a los esfuerzos de la comunidad internacional, incluidas las Naciones Unidas y la Unión Africana, para restaurar la paz y la estabilidad en Malí", dijo.

A su juicio, estas nuevas preocupaciones en la región "refuerzan la necesidad de que la ONU hará todo lo posible para encontrar una solución pacífica al conflicto del Sáhara Occidental, que sigue siendo un obstáculo fundamental para una mayor cooperación y estabilidad en la región ".(SPS)
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23 de noviembre de 2012

Conferencia Bujari Ahmed. "El estado saharaui. Fundamentos políticos y jurídicos"


Conferencia de la Asociación Internacional de Juristas por el Sahara Occidental
Oviedo, 16-19 noviembre 2012 (*Foto: Aby Athman)
Por Bujari Ahmed

Introducción
En la noche del 27 de febrero de 1976, a veinticuatro horas de la retirada del último soldado español de lo que era hasta ese momento “la provincia del Sahara español”, el F. Polisario proclamó el nacimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El primer país del mundo que le otorgó reconocimiento ese mismo día fue Madagascar. Son hoy ochenta y cinco los Estados que reconocieron a la joven Republica. La primera organización internacional que la admite en su seno fue la Unión Africana, en 1984. El último país que estableció con ella relaciones diplomáticas a nivel de Embajadores fue Guyana, en octubre de 2012. Este amplio respaldo internacional se ve complementado por el hecho de que el reclamo marroquí de soberanía sobre el Sahara occidental no es aceptado por la comunidad internacional.
Muchos observadores han formulado frecuentemente la pregunta acerca de nuestra visón sobre el Estado cuya independencia hemos proclamado, pregunta que lleva implícita una interrogante vital, dadas las circunstancias regionales e internacionales actuales, que se refiere a la viabilidad en términos socio-económicos y de seguridad del joven Estado.
El F. Polisario trazó hace tiempo una hoja de ruta hacia el futuro que responde a esta pregunta. Fue en 1991, en vísperas de la celebración del referéndum de la independencia que la ONU debería haber organizado en febrero de 1992. La Constitución Provisional de agosto 1991 recoge esa hoja de ruta. Dirigí la Comisión que elaboró esa Constitución.
Tras el fracaso de la ONU en la celebración del referéndum en 1992, algunos de sus preceptos fueron suspendidos, enmendados o eliminados, pero sus pilares fundamentales que plasman nuestra visión del futuro, yacen aun sólidos.


Principios básicos de la Constitución de la RASD
Los miembros de la Comisión partieron de la convicción de que no deberíamos llegar al referéndum sin tener una idea clara sobre lo que teníamos que hacer al día siguiente. Ahora bien ¿qué modelo de Estado debemos construir y qué sistema político sería el más idóneo para nuestras circunstancias e intereses hoy y mañana?
La conclusión esencial de este debate desembocaría en la opción por un Estado Republicano de régimen Presidencial.
Este Estado debe inmunizarse contra las causas que condujeron a otros a una obra fallida o a un marco disfuncional. Para ello, debe resolver antes que nada, de manera clara e inequívoca, el enorme problema que habían encontrado en su camino muchos Estados Africanos y ciertamente latinoamericanos. La sucesión de golpes de Estado y su corolario en términos de inestabilidad, caos económico y conflictividad étnica y tribal, muchas veces sangrienta, no permitieron a África y Latinoamérica despegar de manera segura y pacífica hacia el desarrollo, la democracia y la estabilidad.
El Estado saharaui tenía por obligación moral y política evitar esa terrible experiencia. La respuesta contenida en esa Constitución provisional fue la introducción por primera vez-por lo menos en 1991- en África y en el mundo árabe de la limitación del mandato para el Presidente, el cual tendría solo la vía pacífica para acceder y permanecer en el poder, mediante sufragio universal directo.
El Presidente saharaui tendría, si es elegido, dos mandatos de 4 o 5 años, a partir de los cuales queda prohibido por imperativo constitucional aspirar de nuevo a la reelección. El sufragio directo requiere la existencia de partidos políticos. La Constitución estableció que podrían formarse tras 3 años de periodo transitorio a partir de los resultados del referéndum. Esa etapa transitoria viene obligada por razones de sentido común, para la instalación definitiva de la población refugiada, dar tiempo a una retirada gradual y pacifica de lo que haya de ser inmediatamente retirado de la presencia militar y civil marroquí etc. etc.
El Presidente saharaui, sea quien sea en el futuro, con este límite de mandato, deberá gozar sin embargo de todos los poderes para llevar a cabo su gestión. Este poder no es absoluto. Tendrá en frente a un parlamento al que la Constitución provisional otorga el privilegio del check and balance americano.
El parlamento saharaui, elegido por sufragio directo y cuya tercera parte son hoy mujeres, aplica en la actualidad una potestad especial que estaba reservada para el futuro. Tiene una vez al año la posibilidad de “tumbar a un Gobierno” si el Plan de éste, que incluye entre otras cosas su visión presupuestaria, no es aprobado por los dos tercios del Legislativo. Esta posibilidad está reglamentada de manera detallada en los artículos 94 y 95.
Artículo 94: “El Parlamento (Consejo Nacional Saharaui) examinará el proyecto del Gobierno que incluye su presupuesto y el plan anual y podrá proponer, si necesario, enmiendas al mismo antes de su adopción. El Primer Ministro/a puede ajustar el Plan de Gobierno a la luz de las enmiendas propuestas por el legislativo”.


El artículo 95 ofrece la posibilidad de la crisis pero también el modo de resolverla:
Artículo 95:”En el supuesto de que dos tercios del parlamento se opongan al plan de Gobierno después de haber solicitado tres veces su modificación, el Jefe de Estado deberá optar entre disolver el Parlamento o formar un nuevo Gobierno”. Este artículo conlleva la expresión del equilibrio de poderes mediante lo que podríamos llamar “disuasión reciproca”. La segunda opción que ofrece el artículo 95, fue aplicada ya en dos ocasiones con el Gobierno presidido por el fallecido Primer Ministro Mahfud Ali Beiba. El Presidente tuvo que designar a otro Gobierno sin provocar la configuración de un nuevo legislativo. A su vez, la racionalidad aconsejaba a los autores de la Constitución poner frenos a un posible abuso de esta potestad por parte del Parlamento y es aquí donde se introdujo en ese artículo 95 la primera opción ofrecida al Presidente, la de optar por disolverlo y llamar a elecciones parlamentarias. El Presidente no ha recurrido hasta ahora a esta posibilidad.
La Constitución saharaui fue concebida-es evidente- con una notable influencia del sistema norteamericano. El artículo 120 es una prueba suplementaria de ello. “El Presidente puede pedir (al parlamento) la revisión de una ley aprobada por el parlamento en el plazo de 30 días tras su aprobación. En este caso, la ley se considerará adoptada irrevocablemente si es aprobada por los dos tercios del parlamento”.
Este artículo recoge la figura del privilegio (executif privilege) que tiene el ejecutivo americano de vetar una ley antes de su publicación con el propósito de modificarla en alguno de sus extremos. La Constitución resuelve la confrontación entre los dos poderes de la misma forma que lo hace la Constitución americana, con el voto de dos tercios del Parlamento. No es necesario indicar que la Constitución ofrece al Consejo constitucional anular una ley aun habiendo sido aprobada por una mayoría cualificada.
El sistema saharaui incorpora no obstante aspectos del sistema parlamentario europeo, como la figura del primer Ministro. La paradoja radica en que, siendo designado por el Presidente, la permanencia y estabilidad de su Gobierno dependerá en buena medida del parlamento, que no lo había elegido. Estamos pues ante una forma hibrida entre los sistemas presidencial y parlamentario. 
Para los autores de esa Constitución, el éxito más relevante logrado fue el haber asegurado, de un lado, que el acceso al poder se haga por vía del sufragio y, de otro, que la permanencia en él se limite en el tiempo, a dos mandatos. De esta manera creemos que habíamos resuelto el gran problema que tuvo el Estado africano postcolonial.
Es evidente que un Estado así configurado, necesita de manera indiscutible, un poder judicial independiente, al abrigo de las manipulaciones e injerencias del Ejecutivo de muchos Estados Postcoloniales. Esto está contenido en la Constitución empezando por el artículo 124 hasta el 138.


Doctrina de seguridad
Pero eso no es suficiente para asegurar la viabilidad. La viabilidad está íntimamente ligada a la doctrina de seguridad.
La seguridad interna y externa deben estar, a nuestro modo de ver, basadas en principios similares aunque su manifestación sea distinta.
1.-Seguridad interna
En primer lugar, todo Estado debe estar en principio interesado en asegurar la paz social. La paz social requiere del Estado la obligación de satisfacer de forma tangible los derechos fundamentales del ciudadano en el campo social-económico, libertades fundamentales, habeas corpus, etc..
Sin la obtención de estos derechos básicos, el ciudadano no tiene la obligación de responder positivamente a lo que todo Estado espera de la ciudadanía. Es más, le legitima para la revuelta. La “primavera árabe” constituye el ejemplo más cercano.
Gran parte de esos derechos tienen un contenido netamente económico. El Estado saharaui ha adoptado en la Constitución el sistema de economía de mercado, reservándose para sí el monopolio de algunos recursos naturales de valor estratégico. Con las rentas provenientes de la explotación y comercialización de la pesca, fosfatos, petróleo, gas, hierro, uranio, oro etc, el Estado podría satisfacer directamente o a través del sector privado, las expectativas socioeconómicas de la ciudadanía. En esto descansa el primer eslabón de la seguridad interior de un Estado.
La paz social es mas consolidable si una determinada sociedad tiene la ventaja de ser pacifica, tolerante, y sobre todo, homogénea racial, religiosa y culturalmente. Una pronunciada fragmentación en estos campos, como se aprecia en los casos de Líbano, Somalia, Yemen, Irak, Bahréin, Somalia, Mali, por no citar más que estos ejemplos, crearía al Estado serias dificultades para asegurar ese primer eslabón. La homogeneidad multidimensional es una enorme ventaja, la cual se encuentra de forma plena en la sociedad saharaui.
Las consecuencias de esta visión harán que el Estado saharaui así concebido no cometa el segundo error, cometido por otros en África, Medio Oriente y América latina: el de desviar enormes recursos a unas fuerzas armadas que no serán necesarias para la seguridad interior así concebida ni útiles para la seguridad exterior.
2.-Seguridad exterior
La seguridad exterior de un país de las dimensiones y características geográficas y sociales de la RASD no puede descansar-como hacen países pequeños del Golfo o el mismo Israel- en el rearme continuo. La seguridad exterior del Estado saharaui está concebida en el principio contario: el de la cooperación y comercio mutuamente benéficos en grado tal que cualquier amenaza en una dirección u otra pondría en peligro la continuidad de lo mutuamente benéfico.
Las fuerzas militares saharauis han de existir, cierto, pero no serán numerosas; tendrán medios técnicos suficientes para asegurar las fronteras y actuarían en el exterior solo en el marco de los cascos azules de la ONU o verdes de la UA si son requeridas. Formadas en una doctrina propia extraída de la guerra en espacios geográficos abiertos y poco cooperativos con las exigencias de la logística, dieron prueba de su capacidad a lo largo de la guerra contra las fuerzas marroquíes y de su seno fueron formadas unidades especiales que mostraron su potencial operativo lejos de sus bases, tras el secuestro de los tres cooperantes europeos en octubre 2011.
Como se dijo anteriormente, el principio de la cooperación mutuamente benéfica con la vecindad geográfica inmediata es parte esencial de la seguridad del Estado saharaui.
Si analizamos la nuestra, dos Estados vecinos –Argelia y Mauritania- por diferentes razones pero igualmente convincentes cooperarían con esta noción de seguridad exterior desde la asunción de que están interesadas en la estabilidad del benjamín de la región con el que comparten más que las fronteras. En cuanto al tercer Estado vecino- Marruecos- existe y existirán por algún tiempo remanentes de una hostilidad preexistente en las dos direcciones con la que habrá que lidiar de buena fe. Una de las direcciones, es la derivada del prologado intento de considerar que el Sahara occidental es parte de dicho Estado, pretensión que la Comunidad internacional no acepta. Esta fue una de las razones de las tensas relaciones franco-argelinas. La otra, lógica respuesta de un pueblo que sigue sufriendo de manera injusta el atropello de ese intento.
Dicho esto, si llegamos a establecer en el terreno económico y de seguridad lazos sólidos y mutuamente beneficiosos entre los dos países, podríamos con ello desalentar la emergencia de conatos de esos remanentes. Los inmensos recursos saharauis permiten un gran margen para esa cooperación. En términos de seguridad, la formación de unidades conjuntas para afrontar, si fuese necesario, las amenazas que conoce o podría conocer la región es una posibilidad abierta. La gran experiencia de las fuerzas armadas saharauis adquirida durante la guerra para lidiar con las exigencias del combate en el desierto es un valor añadido del que no disponen en el mismo grado los demás vecinos. Aun así, no creemos en la eficacia de una doctrina de seguridad basada primordialmente en el uso de la fuerza, en el rearme.
Finalmente, la seguridad del Estado saharaui necesitará abarcar el tercer círculo. Europa y los indispensables y, en todo caso, inevitables EEUU, podrían contribuir en diferentes campos mutuamente benéficos para que el Estado saharaui afiance su seguridad sobre esta visión que ha sido concebida como la hoja de ruta de nuestro futuro. Ella conlleva garantías objetivas que pueden y deben atraer la confianza regional e internacional. Lo lógico y natural sería esperar de España, por múltiples razones, el desempeño de un rol relevante en afianzar el desarrollo y la seguridad del Estado saharaui.
Situación actual
El fracaso de la ONU en 1992 al no poder afrontar la obstrucción marroquí y organizar el referéndum de autodeterminación al que se había solemnemente comprometido, nos colocó en una situación de “ni guerra ni paz”.
La Constitución que elaboramos en 1991 estaba concebida para el post referéndum, para un país plenamente independiente, y no para la situación de provisionalidad actual. Esta realidad obligó a suspender unos artículos, entre ellos los relativos al mandato presidencial y al multipartidismo. El presidente es el Secretario general del F. Polisario, que es elegido por voto secreto en los Congresos del F. Polisario que se celebran cada 4 años. Algunos critican abiertamente esta disposición. Otros, yo creo que la inmensa mayoría, la consideramos como lo único posible y prudente en las circunstancias actuales si no queremos confundir los tiempos históricos. 
Sin embargo, las cláusulas y artículos relativos al poder legislativo y poder judicial siguen en vigor. Es por ello que el parlamento sigue asumiendo funciones básicas de control de la labor del ejecutivo, de legislación y de ratificación de acuerdos de cooperación con países amigos y convenciones y acuerdos de la Unión Africana.
Al mismo tiempo, el sufragio directo se ha aplicado en sectores intermedios de la estructura del Estado, en reemplazo de la simple designación. Los presidentes de las dairas-alcaldes-son elegidos directamente por la población. La idea que yace detrás de ello es la de seguir educando a la población en los fundamentos y ventajas prácticos de un sistema democrático inherente a un Estado de derecho.
Recuperada la paz y la libertad y articulando esta visón interna, hacia la región y mas allá de ella, el Estado saharaui tendrá todos los resortes para ser viable, ser un interlocutor serio, fiable que, no cabe duda, contribuiría en el fortalecimiento de la seguridad y estabilidad en la región y mas allá de ella.


28 de octubre de 2012

Sáhara Occidental: dos propuestas de solución

EL PAIS  BUJARI AHMED 26 OCT 2012

El enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, pasará probablemente por Madrid este 27 de octubre en su recorrido por la región, cuyo propósito es, según el anuncio de la ONU, “intercambiar puntos de vista con actores clave sobre la manera de acelerar el proceso hacia el logro de su objetivo central identificado por sucesivas resoluciones del Consejo de Seguridad, es decir, una solución política mutuamente aceptable que permita la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental”.
Ross debería haber hecho este viaje en mayo pasado, si no fuera por la curiosa y sorprendente decisión marroquí de poner fin a la cooperación con él. Ross regresa al terreno con la misión de “acelerar el proceso hacia su objetivo último”. Ello requerirá reexaminar, de un lado, las causas que condujeron al impasse actual y, de otro, la consistencia de las diferentes propuestas de solución que existen actualmente sobre la mesa del Consejo de Seguridad.
El proceso actual que dirige en nombre de la ONU no parte en realidad del año 2007, en Manhasset, sino en 1979. En ese año, la Resolución 3437 (1979) de la Asamblea General insta a Marruecos a “poner fin a su ocupación militar del Sáhara Occidental y a negociar con el Frente Polisario, en calidad de legítimo representante del pueblo saharaui, los términos de un alto el fuego y las modalidades de un referéndum de autodeterminación”.
La OUA intentó ir por esta vía y, al chocar en 1983 con la negativa marroquí, toma la decisión de admitir a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como miembro de pleno derecho. Marruecos, enfadado, se retiró de la Organización y el enfado le dura hasta hoy. En 1991, la persistencia de la ONU y de la OUA y el resultado de 16 años de guerra lograron convencer a Marruecos a aceptar la organización de un referéndum de autodeterminación en el que el pueblo saharaui pueda elegir entre la integración con Marruecos o la independencia.
La Minurso desembarca en el territorio para organizar el referéndum en febrero de 1992.
El resto es sabido. Rabat llega a finales de 1998 a la conclusión de que el referéndum conduce inevitablemente a la independencia del Sáhara Occidental y toma la decisión de escamotearlo.
Tras rechazar el Plan Baker, Rabat comunica en abril de 2004 al secretario general de la ONU, Kofi Annan, que se opondrá a todo plan de paz que incluya la opción de la independencia del Sáhara Occidental con el argumento de que la independencia “pone en entredicho la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental”. Kofi Annan responde en su informe de octubre de 2004 que la “opción de la independencia ya había sido aceptada por Marruecos en el Plan de arreglo”. Hace apenas dos semanas, el informe del Departamento de Estado americano al Congreso subrayaba que “Marruecos reivindica la soberanía sobre el Sáhara Occidental, posición que no es aceptada por la comunidad internacional”. El informe va más allá cuando subraya que “Marruecos no es considerado por la ONU la potencia administradora de iure del territorio”. En realidad lo es España, aunque siga evadiendo esta verdad.
En junio de 2007, animado por algunos sectores de la Administración de Bush, el mismo Chirac, Zapatero y, más tarde, Sarkozy, Marruecos presenta al secretario general su famosa propuesta de “autonomía”, que es inmediatamente contrarrestada por la propuesta del Frente Polisario. El Consejo de Seguridad toma nota de las dos sin calificar a ninguna de ellas de “seria o creíble” como lo quiere hacer ver Marruecos. No hay más que leer el texto de la Resolución 1754 (2007). Sobre la base de estos desarrollos, iniciamos el proceso de Manhasset, en junio de 2007.
La “tercera vía” que propuso Rabat es en realidad una solución unilateral destinada a legitimar un “botín de guerra”. Su pecado capital radica en la presunción irrealista de que la comunidad internacional y el Frente Polisario aceptarían de entrada su premisa esencial, es decir, la soberanía marroquí proclamada unilateralmente sobre el Sáhara Occidental.
Para Rabat, la autodeterminación es algo secundario, superfluo, y su función es “confirmar un acuerdo” que ha de versar únicamente sobre la incorporación del territorio a Marruecos, y esta debe ser la única finalidad de la negociación.
Marruecos continua lejos de la realidad, del sentido común y de la legalidad internacional
La propuesta saharaui difiere de la marroquí en la medida en que deja abierta la posibilidad a todas las opciones reconocidas por la ONU para un problema de descolonización y, por consiguiente, a todas las soluciones, incluidas la independencia y la autonomía o la integración, que es el mismo perro con distinto collar.
Consecuentemente, la negociación, a los ojos del Frente Polisario, debe situar el centro de gravedad en la consulta al pueblo saharaui y su finalidad estriba en remover los obstáculos en el camino del referéndum de autodeterminación.
Esta visión ha sido revalidada por el secretario general de la ONU en su informe de abril de 2011, al enfatizar que “conocer la opinión del pueblo saharaui es el elemento central en la búsqueda de toda solución justa y duradera”.
El punto novedoso que incorpora la propuesta del Frente Polisario es la invitación a Marruecos de ampliar el horizonte de miras y aprovechar el proceso para visualizar los términos recíprocamente ventajosos en los dos supuestos —independencia o autonomía— que entrarían en vigor al día siguiente de los resultados del referéndum. Marruecos continúa dando la espalda a esta invitación.
Han pasado cinco años desde el inicio del proceso de Manhasset y forzoso es constatar que no lleva a ninguna parte por la sencilla razón de que la propuesta marroquí, tal y como está articulada, mina los fundamentos y razón de ser de un proceso de autodeterminación relativo a un conflicto de descolonización. Mientas tanto, Marruecos quiere aparecer como voluntario para “caer en medio de fuegos” lejanos en el Sahel, Oriente Próximo. La estrategia evasiva es evidente. Algunos pueden estar empujando al joven rey hacia esas latitudes a cambio de “promesas”. Sea como fuere, animado por algunos, dentro o fuera, Marruecos continua orbitando lejos de la realidad, del sentido común y de la legalidad internacional. A la larga, no le hacen ningún bien a Marruecos ni a la región. Esa órbita y su corolario en materias de violación de derechos humanos —“motivo de serias preocupaciones” hasta para el Departamento de Estado— y de expolio de riquezas de un pueblo indefenso, no puede sino agravar la tensión, alejar más y más a los saharauis y marroquíes y complicar la misión de Ross.

26 de mayo de 2012

El Polisario cree que depende de España que "las cosas no escapen de control"

25/05/2012 12:54 | lainformacion.com  
Bujari Ahmed, representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, ha asegurado hoy que depende de España que "las cosas no escapen de control" en el Sáhara Occidental, después del último intento de Marruecos para "descabezar" el proceso de negociación Madrid,


Bujari Ahmed, representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, ha asegurado hoy que depende de España que "las cosas no escapen de control" en el Sáhara Occidental, después del último intento de Marruecos para "descabezar" el proceso de negociación.
A juicio de Ahmed, el objetivo de Rabat al retirar su confianza al enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, por considerarle parcial, es "no solamente descabezar el proceso de negociación, sino el esfuerzo histórico hecho por la ONU".,
"No puede hacerlo, sin el apoyo de alguien: o Madrid o París", ha continuado Ahmed en su intervención en las VI Jornadas de las Universidades Públicas Madrileñas sobre el Sáhara Occidental que, durante dos días, se han celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Tras hacer hincapié en que el Frente Polisario no va a entrar "en la polémica a la que Marruecos" les "quiere arrastrar", Ahmed ha advertido que "si se descabezan" las negociaciones "no hay más remedio que ir a las manos".
"El futuro de la región vuelve a estar otra vez sometido a la arbitrariedad y la conducta irracional de Marruecos. De ahí la responsabilidad de este Gobierno para que las cosas no escapen de control", ha continuado, en alusión al Ejecutivo de Mariano Rajoy.
El representante del Frente Polisario ante la ONU ha considerado que el anuncio de Marruecos respecto a Ross ha sido "una estupidez" y "una demostración de arrogancia" ante el secretario general de las Naciones Unidas, además de "una decisión poco reflexionada" que no ha "cuajado" porque Ban Ki moon "sigue confiando en él".
Ha señalado que el Polisario "está testando la actitud y midiendo la temperatura del Gobierno de Madrid" al que está dando tiempo hasta después del verano para que dé "una respuesta definitiva a si España está interesada en un Estado saharaui independiente o lo considera contrario a sus propios intereses".
Ha considerado que, hasta ahora, la respuesta "ha sido sí y no, a favor y en contra", como durante el Gobierno del PSOE. "Nuestros amigos socialistas nos indicaron que estaban en contra para facilitar intereses de otros", ha dicho Ahmed.
"El día en que olfateemos el agradable perfume de que España tiene sus propios intereses en lugar de facilitar los de otros, ese día veremos la auténtica primavera", ha afirmado.
En las jornadas ha intervenido también Abdelaziz Rahabi, exembajador de Argelia en España, quien ha señalado que la llamada primavera árabe puede ayudar al pueblo saharaui porque "el nivel de conciencia en el mundo árabe está subiendo" y su sensibilidad hacia el "drama" del Sáhara es mayor.
Sin embargo, ha advertido del "peligro" que supone que Marruecos esté intentando implicar al pueblo saharaui en el terrorismo internacional que se ha desplazado en los últimos años desde Afganistán hacia la zona del Sahel, "a las puertas de Europa".
Rahabi ha criticado además la posición que ha mantenido España en la última década en este conflicto que, ha dicho, ha consistido en "una alineación total con la posición francesa", "sin ninguna autonomía" y pese a la "responsabilidad histórica" en el territorio.
"En estos últimos meses se nota un giro en la posición española", ha continuado Rahabi, quien ha recalcado que corresponde a España promover la autodeterminación del pueblo saharaui.
El parlamentario vasco Carmelo Barrio (PP), coordinador del Intergrupo Parlamentario "Paz y Libertad para el Sahara Occidental", ha recordado en su intervención la declaración aprobada el pasado 21 de abril por este grupo, integrado por diputados de distintos parlamentos autonómicos.
En esa declaración, se defiende el "legítimo derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación mediante referéndum, como final del proceso de descolonización en el que está inmerso".
Durante el coloquio posterior, Barrio ha considerado injustas las críticas al PP por su posición respecto al Sáhara.
"Yo soy del PP y apoyo la causa saharaui, como cientos y miles de militantes y de cargos públicos de mi partido", ha señalado Barrio, quien ha añadido que, después de ser nombrado en abril coordinador del Intergrupo Parlamentario "Paz y Libertad para el Sahara Occidental", no ha recibido desde la dirección de su partido más que felicitaciones y nadie le ha dicho: "echa el freno".