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7 de mayo de 2013

¡A quien quiere engañar! Bochornosa intervención del Ministro de Exteriores defendiendo lo indefendible

Sáhara.-El Gobierno dice que llegó "todo lo lejos" posible para defender los DDHH en la renovación del mandato de la ONU



Foto: EUROPA PRESS

MADRID, 7 May. (EUROPA PRESS) -

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha asegurado este martes en el Senado que España llegó "todo lo lejos que se podía llegar" para que en la renovación del mandato de la ONU para el Sáhara Occidental (MINURSO) se avanzara en la protección de los Derechos Humanos y ha recordado que era "partidaria" de la propuesta que hizo Estados Unidos para incluir la vigilancia del respeto a los derechos fundamentales, aunque sabía que "no volaría" por la oposición de Marruecos, Rusia y Francia.

"Cómo decía el torero, 'lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible", así ha concluido el jefe de la diplomacia su explicación de la "posición constructiva" que, según ha dicho, mantuvo España durante las negociaciones para la renovación del mandato de la MINURSO.

García-Margallo ha recalcado que España "ha defendido tradicionalmente y sigue defendiendo la posibilidad de que la misión de Naciones Unidas para un referéndum en el Sáhara pueda supervisar el respeto a los Derechos Humanos", en este territorio, una labor que Estados Unidos propuso incorporar este año al mandato de la MINURSO.

Sin embargo, ha insistido, los "requisitos" de la Carta de Naciones Unidas "obligan" a que el texto tenga el consenso del Grupo de Amigos del Sáhara Occidental, en el que está España, y del Consejo de Seguridad de la ONU hicieron imposible "lanzarla", ya que Marruecos, Francia y Rusia se iban a oponer.

Por eso, ha explicado, Estados Unidos, al ser "consciente de la imposibilidad" de aprobar esta propuesta, presentó otra a la que España aportó cuestiones como el apoyo a los programas de protección de los refugiados bajo el amparo del alto comisionado de Naciones Unidas y de acuerdo con el Frente Polisario y a las misiones de la MINURSO para garantizar la seguridad y la movilidad de los agentes de la ONU y de países vecinos para garantizar los derechos humanos.

García-Margallo ha insistido en que el Gobierno ha buscado "garantizar el respeto a los Derechos Humanos" y no "titulares" y, por eso, ha mantenido "una postura constructiva" con una iniciativa que ha sido "apoyada por todas las partes".

El ministro ha respondido así en la sesión de control al Gobierno en la Cámara Alta al senador de Coalición Canaria Narvay Quintero Castañeda, quien ha lamentado que no saliera adelante la propuesta de Estados Unidos, que coincide con el sentido de una proposición no de ley aprobada en esta legislatura por el Congreso e los Diputados.

Quintero ha insistido en que España no puede "seguir prestando un aval" a Marruecos, "un país que no respeta los Derechos Humanos, que hostiga constantemente al pueblo saharaui y que de manera vergonzosa se aferra al apoyo de países presentes en el Consejo de Seguridad y en el Grupo de Amigos del Sáhara para seguir actuando con total impunidad y con pleno convencimiento de que tiene la sartén por el mango".

30 de julio de 2012

“El Gobierno me advirtió: ‘Si te secuestran, no pagamos el rescate”


Pepe Oropesa es el único español que ha decidido quedarse en los campamentos de Tinduf
El Ejecutivo le ha exigido que firme que España se exime de la responsabilidad si algo le ocurre

ELSA GARCÍA DE BLAS Madrid 29 JUL 2012 - 20:08 CET EL PAIS

Pepe Oropesa, en los campamentos de Tinduf. 



Pepe Oropesa tiene 26 años y es el único español que ha decidido quedarse en los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia) después de que el Gobierno evacuara el sábado por sorpresa a todos los cooperantes españoles de la zona, por “indicios fundados” de que puedan sufrir un ataque terrorista. Asume el riesgo, dice, porque es consecuente y llegó allí por su cuenta: “Creo en lo que hago, siempre he pensado que si uno está en una situación como esta tiene que asumir su responsabilidad”. Su apuesta por quedarse no ha estado exenta de presiones: el Gobierno le ha exigido que firme un documento en el que exime a las autoridades españolas de “toda responsabilidad sobre eventuales daños” que puedan ocurrirle. La explicación que le ofreció el Ejecutivo de lo que eso significa suena incluso más contundente. “Me advirtieron de que si me secuestran, España no pagará mi rescate”, explica a EL PAÍS al otro lado del teléfono desde Tinduf.
Pepe no es exactamente un cooperante porque no está asociado a ninguna ONG, pero trabaja como voluntario para la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis. Es periodista, de Sevilla, y en el campamento de Auserd, en el que se encuentra, imparte clases de español y recoge testimonios para un documental sobre las desapariciones forzosas en el conflicto saharaui. La primera noticia de la evacuación la recibió el viernes al mediodía, a escasos minutos de que los 15 cooperantes fueran trasladados a la base segura de la Minurso(Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental) en Tinduf, para ser repatriados. A punto estuvo de ni siquiera enterarse. “La AECID [La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo] no sabía que yo estaba aquí, porque no estoy censado como cooperante, pero no tuvieron en cuenta que en la zona hubiera otros españoles”.
No tengo miedo, más bien intranquilidad. Esto no es una quijotada
En la primera llamada que recibió de la responsable de la AECID en los campamentos, a la una de la tarde del viernes, esta no le mencionó que había en marcha ya una repatriación de españoles. Pero hubo una segunda llamada, apenas veinte minutos después. “Entonces ella, exaltada, me explica que hay riesgo de secuestro y que tengo que ir inmediatamente a Rabuni, donde ellos se encuentran, y que no me mueva sin escolta porque puede haber un ataque”. En aquel momento, reconoce, se asustó. Pensó que algo grave tenía que haber pasado para que el escenario cambiara radicalmente en solo 20 minutos.


La explicación que les ofreció la responsable de la AECID a todos los cooperantes, ya en la base de la Minurso, tampoco fue mucho más detallada. “Nos anunciaron que la decisión era del Gobierno, que existía un riesgo de secuestro de ciudadanos europeos pero especialmente españoles, y que en cuestión de horas saldríamos para Madrid”. Y ahí comenzó su odisea para quedarse, porque los responsables de la agencia trataron de ser muy disuasorios. “Me lo pusieron muy mal. Me advirtieron de que si me quedaba, en caso de secuestro o ataque estaría solo. Que España no haría nada por mí. Me preocupé, sobre todo por mi familia”. Le llegaron a pedir el teléfono de sus familiares para, según cuenta, “decirles cuatro cosas”.
"Descargo al Gobierno de España de toda responsabilidad sobre los eventuales daños que puedan acontecer a mi persona y/o bienes", dice el documento que ha firmado
Documento que el Gobierno ha
exigido firmar a Pepe Oropesa.
 
Pepe acabó accediendo a firmar un documento en el que renuncia a la protección de España. El texto consta de dos párrafos y no tiene membrete ni señal alguna que indique que es un documento oficial. Se trata de una declaración, encabezada por sus datos personales, en la que expresa que ha sido informado sobre “la existencia de un riesgo alto contra la seguridad de los cooperantes españoles estacionados en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf” y añade: “Asumo personalmente todo riesgo implícito causado por mi permanencia en la zona y descargo, por tanto, a las autoridades del Gobierno de España de toda responsabilidad sobre los eventuales daños que puedan acontecer a mi persona y/o bienes mientras la recomendación de evacuación no sea revocada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España”.

Él asegura que no tiene miedo, que la palabra adecuada es más bien “intranquilidad”. Y que son los saharauis los que más le han calmado, los que le bromean con el asunto. Sus padres pusieron al principio el grito en el cielo, aunque al final lo han aceptado. Y es hijo único.
“Esto no es una quijotada”, insiste. Lleva viajando a los campamentos desde 2006. Al final se arranca en una declaración con tintes heroicos: “Yo me quedo aquí, pero no soy importante.. Quien se queda aquí desde hace 37 años es el pueblo saharaui