18 de enero de 2011

Sáhara. Acnur pide a Interior que admita todas las solicitudes de asilo de los saharauis en Fuerteventura



- El ministerio ha denegado la admisión a trámite de 17 de los 22 casos

MADRID, 17 (SERVIMEDIA)

El Comité Español de Acnur (Agencia de la ONU para los Refugiados) recomienda al Ministerio del Interior que admita a trámite las solicitudes de asilo de todos los ciudadanos saharauis que llegaron la semana pasada en patera a Fuerteventura.

El departamento dirigido por Alfredo Pérez Rubalcaba aceptó el pasado viernes admitir la solicitud de concesión del estatuto de refugiado a 5 de los 22 saharauis que alcanzaron las costas canarias, de manera que los otros 17 pueden alegar esta decisión en el plazo de dos días hábiles.

Acnur interviene en todos los procedimientos de asilo que llegan a España y ha remitido un informe a Interior en el que aconseja la admisión a trámite de las 17 solicitudes denegadas para su "estudio en profundidad" en el procedimiento ordinario para la determinación del estatuto de refugiado, según explicaron a Servimedia fuentes de esta agencia de la ONU.

"Teniendo en cuenta las alegaciones y el contexto del lugar de procedencia, Acnur entiende que las solicitudes deben ser estudiadas a fondo porque las peticiones no parecen ser manifiestamente infundadas ni abusivas, con independencia de si posteriormente se concede o no el asilo", añadieron.

16 de enero de 2011

Uno de los saharauis que piden asilo presenta pruebas de la represión


*Foto: El Pais

El inmigrante viajó en patera a Fuerteventura con fotografías del violento desalojo del campamento de El Aaiún por la policía marroquí

EL PAIS MÓNICA CEBERIO BELAZA - Puerto del Rosario - 13/01/2011

Antes de embarcarse en una pequeña lancha neumática rumbo a Canarias desde la costa de El Aaiún , uno de los miembros de la expedición que desembarcó el miércoles pasado en una playa de Fuerteventura se ocupó de verificar que llevaba consigo una tarjeta de memoria en la que había dejado constancia gráfica del violento desmantelamiento por parte de las autoridades marroquíes del campamento de Agdaym Izik el pasado 8 de noviembre. Hay fotos de tiendas en llamas y de la policía desalojando por la fuerza a los congregados, según confirman fuentes conocedoras del caso. Es una de las pruebas que ha podido aportar a su solicitud de asilo de que efectivamente estuvo allí. Trata también de probar que fue agredido: en una de ellas aparece con un ojo morado y contusiones, según las mismas fuentes.

Los 22 solicitantes de asilo que llegaron en esa patera fueron entrevistados el lunes por la tarde y el martes por funcionarios de policía que les hicieron un cuestionario especialmente preparado para ellos con preguntas concretas sobre Agdaym Izik, sus actividades en el campamento y la represión posterior hacia ellos y sus familiares. En las entrevistas, que fueron posteriormente remitidas a la Oficina de Asilo y Refugio de Madrid, dependiente del Ministerio del Interior, estaban presentes un intérprete -los solicitantes de asilo hablaron en hasaní, dialecto árabe que se habla en el Sáhara occidental y en Mauritania-, uno de los abogados de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) desplazados desde Las Palmas de Gran Canaria, un funcionario de policía de Fuerteventura y otro especialmente llegado a la isla desde la Brigada Provincial de Extranjería de Las Palmas.

Parece que los inmigrantes llegados en patera son efectivamente saharauis, según confirman fuentes conocedoras de los expedientes, y lo que debe determinar ahora la Oficina de Asilo y Refugio es hasta qué punto corren riesgo su vida o integridad física si regresan a su lugar de origen; hasta qué punto son activistas perseguidos. La mayoría son jóvenes, en torno a los 20 años , y por lo tanto carecen de largos historiales como defensores del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Pero algunos, como el que entregó la tarjeta de memoria con las fotos, han aportado detalles precisos y fechas de detenciones policiales -de ellos o de sus familiares-, de su participación en manifestaciones y relatos muy concretos de sus días en el campamento y del desalojo, mientras que otros han dado información más genérica.

Las primeras 10 solicitudes se enviaron el lunes por la noche a Madrid. Las 12 restantes, el martes. A partir de su recepción, la Oficina de Asilo y Refugio tiene un plazo de cuatro días para decidir si las admite o no a trámite. Si se aceptan, esto supondría la regularización temporal de los solicitantes de asilo, que saldrían del Centro de Internamiento de Extranjeros de El Matorral antes del próximo domingo y se les regularía su situación dándoles un permiso de estancia temporal en España. A partir de ese momento empieza a correr el plazo de seis meses que concede la ley -salvo que el asilo se tramite por un procedimiento de urgencia que lo limita a tres meses- para que el Gobierno se pronuncie de forma definitiva sobre si concede o no a estas personas la condición de refugiado. El plazo de seis meses no suele cumplirse nunca, según señala el portavoz de CEAR Mauricio Valiente, que asegura que habitualmente el tiempo de espera media hasta tener una resolución definitiva sobre el asilo está entre un año y un año y medio.

Cuando, en 2006, una oleada de pateras con saharauis llegó a las costas canarias, la solución del Gobierno fue admitir la mayoría de ellas a trámite -en esos momentos, y tras la fuerte represión de las autoridades marroquíes que siguió a la llamada intifada en el Sáhara en 2005, casi 200 personas procedentes de esa zona desembarcaron en patera en Canarias-. Después, se concedieron finalmente muy pocos estatutos de refugiado.

El Ministerio del Interior no ofrece datos separados sobre los saharauis, sino que se incluyen como marroquíes, y recoge en sus anuarios que 281 personas procedentes de este país pidieron asilo en 2006. En ese momento, con el caso permanentemente en los medios, 197 de ellas fueron admitidas a trámite. Tan solo un año después, en 2007, de 263 peticiones solo se aceptaron 77 para ser examinadas. Entre 2006 y 2008 se protegió de forma definitiva a 26 solicitantes de asilo de Marruecos: a 10 como refugiados y a 16 bajo la figura de la protección subsidiaria que se puede conceder a aquellos que no reúnen todos los requisitos pero cuyo retorno se considera que puede suponer un riesgo real para su vida o libertad.

Un arreglo como el de 2006, admitir casi todas las solicitudes a trámite, supondría para el Gobierno aceptra solo indiciariamente que Marruecos está vulnerando los derechos humanos de los saharauis. Sobre lo más problemático en su relación con el reino alauí, la concesión de estatuto de refugiado, el Ejecutivo no tendrá que pronunciarse hasta dentro de muchos meses y cuando, previsiblemente, el tema no despierte tanto interés como tras la llegada de la patera.



Los 22 jóvenes llegados en patera temen por sus vidas si son repatriados a Marruecos

LA OPINION ANTONIO CABRERA 13/01/2011

PUERTO DEL ROSARIO Los 22 saharauis que se encuentran recluidos en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de El Matorral, tras haber alcanzado las costas de Fuerteventura el pasado día 5 de enero a bordo de una zodicac, amenazan con una huelga de hambre si España no se les concede el asilo político.

Los jóvenes han trasmitido su decisión a sus familiares al considerar que la repatriación a Marruecos pone en riesgo sus vidas por la represión a que se encuentra sometida la población saharaui, especialmente tras los últimos incidentes que acabaron con el desmantelamiento del campamento Agdaym Izik, en El Aaiún.

La tramitación de solicitud de asilo político de los 22 jóvenes saharauis concluyó el pasado martes tras dos jornadas maratonianas donde participaron letradas de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) que se desplazaron expresamente desde Gran Canaria. El próximo sábado será la fecha decisiva para conocer si el Ministerio de Interior, a través de la Oficina de Asilo y Refugiado, admite o deniega las peticiones de asilo.

Pruebas
Los inmigrantes, entre los que se encuentran importantes activistas del Frente Polisario, llegaron sin ninguna documentación que acreditará su afirmación de haber nacido en El Sahara. Sin embargo, uno de los líderes aportó, durante la comparecencia para solicitar protección internacional, la tarjeta de una cámara digital donde se almacenan fotografías que recogen la brutalidad que empleó la policía marroquí durante su intervención en el polémico campamento..

Se da la circunstancia que al menos tres de los retenidos en El Matorral formaron parte del comité organizador en el campamento Agdaym Izik, asumiendo posiciones de responsabilidad en los comités de seguridad, transporte y avituallamiento.

Por otra parte, los familiares de los saharauis continúan llegando a la isla de Fuerteventura para interesarse por su situación, al tiempo que intentan aportar a la Oficina de Asilo y Refugio –bien a título individual o a través de ONG– diversos documentos que justifiquen su origen, tales como partidas de nacimiento de los padres, libros de familia e incluso varios certificados emitidos en El Aaiún por la Misión de la Naciones Unidas para el referéndum del Sahara Occidental (Minurso ).

Informe ASVDH sobre el campamento de Gdeim Izik y los acontecimientos que siguieron a su desmantelamiento

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Los saharauis llegados en patera a Fuerteventura relatan su persecución en El Aaiún

"A mi mujer le dieron tantos golpes que perdió el niño que esperaba"



Los saharauis llegados en patera a Fuerteventura relatan su persecución en El Aaiún

EL PAIS MÓNICA CEBERIO BELAZA - Puerto del Rosario - 16/01/2011

"La policía marroquí entró en mi casa de El Aaiún para buscarme después del desalojo del campamento de Agdaym Izik. Yo había huido al desierto. Rompieron la puerta de entrada. A mi mujer le pegaron con la porra para que dijera dónde estaba yo. Recibió tantos golpes que perdió al niño que esperaba. Lo destrozaron todo. Cuando regresé a El Aaiún, unos días después, me escondí en casas de familiares; cada día en una. Hasta que me di cuenta de que no iban a dejar de irrumpir en sus domicilios si no me marchaba. Entonces empecé a organizar el viaje a España". Aomar Daoudi tiene 35 años. Es una de las 22 personas que llegaron en patera a Fuerteventura el 5 de enero pidiendo asilo político y una de las cinco cuya solicitud ha sido admitida a trámite por el Gobierno. Sus otros cuatro compañeros participaron, como él, en el campamento de Agdaym Izik, violentamente desalojado por la policía marroquí el 8 de noviembre. Todos hacían labores de vigilancia, de control de las entradas y salidas del campamento, según relatan, lo que les hizo especialmente visibles ante las autoridades marroquíes.

"Si regresamos, nos esperan la cárcel y la tortura", afirman. La admisión a trámite de sus peticiones les asegura un permiso de estancia temporal en España que está en sus manos desde el viernes. Por seis meses renovables, hasta que el Gobierno les informe de la resolución definitiva concediendo o denegando el estatuto de refugiado -o la protección internacional subsidiaria, si no cumplen todos los requisitos para serlo pero se considera que su vida o libertad corren un riesgo cierto-. Los 17 cuya solicitud no ha sido admitida a trámite pueden pedir un reexamen, que tendrá que ser resuelto por la Oficina de Asilo y Refugio en dos días.

De los 17 solicitantes que permanecen en el Centro de Internamiento de Extranjeros, el Frente Polisario reconoce a otros ocho como saharauis en riesgo, y pide a España que reconsidere su situación. "Todos tienen miedo de volver", señala Daoudi. "No hay ninguna duda de que acabarán en la cárcel". Los demás serían marroquíes que han pedido asilo para tratar de evitar la expulsión. "El dueño de la patera era un marroquí que suele traer a España droga y gente", relata Ahmed, de 23 años. "Él nos junto a todos, a saharauis con otros que no lo eran". Pagaron entre 600 y 700 euros para huir de El Aaiún. La policía marroquí, dicen, los vio perfectamente y los dejó salir. "Si te salvas y llegas a España, bien. Si no, ellos se han salvado de ti".

Ahmed nunca había tenido problemas con las autoridades. Trabajaba en la pequeña tienda de comida que tenían sus padres en El Aaiún hasta que tuvo que cerrar por la crisis y acabó en paro. El 10 de octubre el gobernador le denegó una ayuda económica y su madre decidió que se incorporaran al campamento, con apenas 20 jaimas montadas, para reclamar derechos sociales.

El día del desalojo -un mes después, cuando congregaba a unas 20.000 personas y se había convertido en una protesta no solo social sino también política-, un policía le rompió el brazo a su madre, asegura, y ni siquiera pudieron llevarla al hospital de Ben Mehdi. "La puerta estaba tomada por civiles marroquíes que nos impedían la entrada". El coche de su hermana acabó incendiado por los policías. Su hermano fue detenido y está preso en la Cárcel Negra. "La policía se ha dedicado a buscar casa por casa a todos los jóvenes que participaron en las manifestaciones o en el campamento". Él decidió esconderse en Tarouma, cerca de Bojador, hasta que la situación se calmara. "Pero no se calmó. Los controles policiales y las detenciones arbitrarias continuaron. Yo había sido vigilante de noche en el campamento y la policía había estado tomando fotos continuamente".

Daoudi y su compañero Abdelgani Kebdana, de 33 años, sí estuvieron presos antes del campamento. Por su activismo político a favor de un Sáhara libre y su participación en manifestaciones. "Me metieron en la cárcel por exhibir banderas saharauis", relata Kebdana. "Cuando salí, me interrogaban y vigilaban todo el tiempo". En una de las detenciones, con golpes incluidos, según relata, le vendaron los ojos para que no viera adónde lo llevaban. "Tienen comisarías ocultas", afirma.

Tras el desalojo, en el que asegura que la policía marroquí usó armas de fuego -lo que ha negado Rabat-, se fue a esconder al desierto con Daoudi y otro amigo, Kamal Bahaha, de 27 años, que también está con ellos. Han permanecido juntos desde el 8 de noviembre. Todos relatan las mismas historias de acoso hacia sus familiares. "A mi mujer le rompieron la mandíbula y los dientes en el desalojo del campamento", dice Bahaha. "Mi hijo de seis años caminó descalzo, huyendo, los 16 kilómetros que separaban el lugar de El Aaiún. Yo me escapé al desierto, y la policía fue a buscarme a casa de todos mis familiares. Rompían las puertas y lo destrozaban todo".

Los cinco salieron el viernes por la noche del CIE hacia la comisaría de Puerto del Rosario, donde les dieron la documentación. Una trabajadora de la Cruz Roja les llevó después a un centro que tienen en la isla. Durante el viaje agitaban por la ventana una bandera saharaui. Casi todos tienen parientes en España y uno de ellos se fue esa misma noche a casa de su primo, que vive en una zona turística de Fuerteventura desde hace varios años. Los cinco auguran que llegarán más pateras. "A Marruecos le viene muy bien hacer la vista gorda", opina el primo de Ahmed. "Se libra de los jóvenes saharauis que reivindican derechos y pueden organizar revueltas y de paso tira de las orejas a España, enseñándole que cuando quiere controla las fronteras y cuando no, no".



Los cinco saharauis que llegaron en patera a las costas de Fuerteventura pasaron su primera noche en libertad, fuera de la celda, cámaras de seguridad, policías y vallas

LA PROVINCIA ANTONIO CABRERA 16 de enero de 2011

PUERTO DEL ROSARIO Abdelgani Kadana, Yamal Bahama y Aomar Daudi, tres de los cinco activistas saharauis liberados el pasado viernes del Centro de Internamiento de Inmigrantes (CIE) de El Matorral tras haberles admitido a trámite el Gobierno español la solicitud de asilo, regresaron ayer de mano de LA PROVINCIA / DLP a la desembocadura del barranco de Río Cabras, el mismo lugar a donde arribaron el pasado día 5 a bordo de una zódiac junto a una treintena de inmigrantes.

Los activistas no pudieron disimular su emoción al reencontrarse con la playa donde tocaron tierra en busca de su ansiada libertad. También se enternecieron cuando recogieron de la orilla algunas de las vestimentas que portaron durante la travesía de 17 horas que separa el continente africano de las costas de la isla de Fuerteventura. Eso sí, estaban exultantes porque se sienten libres y, especialmente, saharauis.

"En El Aaiún estábamos muertos. Allí no hay vida para los saharauis", sentenciaron estos jóvenes que disfrutaron de su infancia en el viejo barrio de Colominas. "Por eso, no temíamos a la travesía porque sabíamos que cualquier cosa es infinitamente mejor que estar bajo la represión de Marruecos".

Cuando narran los acontecimientos del campamento Gdeim Izik no pueden evitar que sus ojos de humedezcan, no sólo por las graves consecuencias que tuvo el desalojo, "sino porque hemos dejado atrás a nuestra tierra, nuestras familias, nuestros amigos y nuestra historia. Es triste tener que abandonar la tierra que te vio nacer y que ahora está ocupada", sentencia Abdelgani Kadana.

Sufrimiento

Kadana, que no se separa ni un instante de la bandera del Frente Polisario, narra en su escaso castellano "los sufrimientos de las familias saharauis en El Aaiún". Asegura que los policías marroquíes "entran en nuestras casas, destrozan los muebles, nos agreden y se llevan a la cárcel Negra a quienes vinculan con el Frente Polisario. También tenemos que tener cuidado con los colonos chivatos". Además, agrega que "hay muchos saharauis que están escondidos en el desierto esperando una oportunidad para salir".

Los cinco liberados se trasladarán en los próximos días a Madrid y muestran su optimismo en que sus ocho compañeros que siguen en el CIE "recobren muy pronto la libertad".

13 de enero de 2011

Exposición de Emilio Blanes en Alcoi


Emilio Blanes, miembro de la Asociación Dajla presenta su Exposición
"Medi ambient Incoherència i desequilibris" en Centre Cultural Mario Silvestre

El campamento Dim Izik


Vídeo creado por Raul Solbes Monzo como homenaje al Pueblo Saharaui.

Sympathy for the devil


Del nº 29 de la Revista Shukran

Ya ha quedado muy lejos aquel noviembre de 1976 cuando Felipe proclamaba en los primeros campamentos de refugiados de Tinduf, su apoyo incondicional al pueblo saharaui “hasta la victoria final”. Pronto Felipe entendió que lo que de verdad le interesaba era apoyar a la dictadura marroquí y con el tiempo se convirtió en su entusiasta valedor. Así comenzaba una historia de desamor y traición de los dirigentes del PSOE, que no de la mayoría de sus bases*, contra la causa saharaui y contra los propios ideales de su partido.

Zapatero empezó muy mal cuando aún estaba en la oposición. Aquel viaje a Marruecos en diciembre de 2001, en plena crisis de Perejil, y aquella famosa foto en el despacho de Mohamed VI, frente a un mapa con el Sahara, Ceuta,

Melilla y Canarias dentro de las fronteras de Marruecos no presagiaban nada bueno. Por cierto, en aquella foto le acompañaba Trinidad Jiménez.

El inicio de Zapatero como gobernante tampoco fue muy acertado con respecto al tema del Sahara. En 2004 el ya presidente presumió que resolvería el asunto del Sahara “en seis meses”. Un conflicto enquistado durante casi treinta años estaba “chupado” para el bisoño dirigente. Hasta 2009 se vivieron cinco años de tensa frialdad, declaraciones amables y de disculpa frente a Marruecos, tirantez con el movimiento pro saharaui, deslizamiento hacia la propuesta marroquí de autonomía y una falsa política de neutralidad activa. Hasta que estalló la bomba con la crisis de Aminetu Haidar. El gobierno español trató de echar un capote a Marruecos y aceptó que la activista de derechos humanos, expulsada ilegalmente de El Aaiun por las autoridades marroquíes, aterrizara en España sin documentación. Una vez aquí no se la dejó salir y comenzó una historia rocambolesca por todos conocida que casi cuesta la vida a la prestigiosa defensora saharaui de derechos humanos, tras 32 días de huelga de hambre. Las declaraciones encendidas del entonces ministro de exteriores contra aquella “señora” resumieron el “mal talante” del gobierno socialista con respecto a los saharauis.

Finalmente al PSOE se le ha quitado definitivamente la careta a raíz de las filtraciones de Wikileaks, con las que se ha confirmado que el gobierno español apoyó la propuesta marroquí de autonomía. Y toda esta sucia actuación la ha rematado con su silencio y complicidad tras los graves sucesos ocurridos durante el desmantelamiento del Campamento saharaui de la Dignidad o Gdeim Izik. La negativa del gobierno español a condenar la masacre, la aceptación de las tesis y las cifras ofrecidas por Marruecos y la actuación del PSOE en el Congreso y Senado españoles y en el Parlamento Europeo son absolutamente incomprensibles. En palabras de Gaspar Llamazares "El Gobierno da la impresión de tener algo que ocultar pues desde la primera comparecencia de la ministra ha tratado de dar por zanjado el tema” (7 de diciembre de 2010, “PSOE y CiU rechazan las comparecencias de Zapatero y Jiménez en el Pleno del Congreso pedidas por los demás partidos”).

Las declaraciones de diferentes miembros del PSOE y del gobierno socialista desde la brutal intervención en El Aaiun, demuestran su sintonía con un régimen torturador y asesino. El Sahara se ha convertido en el Irak del PSOE. Estas son algunas de las más graves.

José Luis Rodríguez Zapatero: "Los intereses de España son lo que el Gobierno tiene que poner por delante". 12 de noviembre de 2010. El presidente español hablaba así sobre el brutal asalto marroquí al campamento saharaui de Gdeim Izik y los sucesos de El Aaiun. Zapatero explicó que la relación con Marruecos es “prioritaria para España” y se limitó a expresar su “preocupación” por lo ocurrido en El Aaiun. El 21 de noviembre en Lisboa su optimismo de antaño se tornaba en una visión totalmente diferente. Del “arreglo en seis meses”, pasaba a considerar “dificilísimo” encontrar una solución al conflicto. Especialmente difícil será solucionarlo mientras el gobierno español siga bloqueando la cuestión con su apoyo a Marruecos, que resulta imposible de explicar.

Trinidad Jiménez: "España no es la potencia administradora del Sáhara Occidental y no tiene responsabilidades en ese país. La ONU y España consideran que el territorio del Sáhara es un territorio de autogobierno". 16 de noviembre de 2010. Durante una tensa sesión en el Senado, la Ministra española de Exteriores acabó de un plumazo con las responsabilidades de España como potencia administradora de su ex colonia. ¿Ignorancia o engaño manifiesto? La torpeza de la ministra ha servido para que todo el que lo ignoraba sepa ahora que España es la potencia administradora y aún tiene gran responsabilidad sobre su ex colonia.

Trinidad Jiménez: [desde un punto de vista jurídico] "no se puede calificar a Marruecos como potencia ocupante, puesto que el ejercicio de facto que hace en el territorio de El Aaiún no es fruto de un conflicto bélico, ni de un elemento de fuerza, sino producto de un acuerdo", en alusión a los acuerdos de Madrid de 1975. Comparecencia ante la Comisión de Exteriores del Senado, 24 de noviembre de 2010. Hay que recordar a la Ministra que el Sahara fue invadido literalmente a sangre y fuego por los ejércitos de Marruecos y Mauritania y que los acuerdos Tripartitos fueron firmados por tres dictaduras, la española, la marroquí y la mauritana, y son ilegales ya que nunca fueron publicados en el BOE. La ONU reconoce además a Marruecos como potencia ocupante del Sahara, concretamente en la resolución 34/37 de 1979 de la Asamblea General de la ONU, donde el término ocupación aparece tres veces en referencia a Marruecos.

Ramón Jaúregui: "La admisión en territorio forma parte de lo que se llama el núcleo duro de la soberanía de un país". 10 de noviembre de 2010. El Ministro español de la Presidencia, reconocía lo que nadie reconoce a Marruecos, la soberanía sobre el Sahara Occidental. Posteriormente lo desmintió ante el enorme escándalo originado en el Congreso.

Marcelino Iglesias: "España estuvo allí hasta los años 70. No sé si el 73 o el 74 en que se produjo la Marcha Verde”. 15 de noviembre de 2010. En la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva del PSOE, al secretario de organización del PSOE le patinaban las cifras para explicar que hasta aquel indefinido año de la Marcha Verde España tuvo responsabilidad y vinculación, una imagen pésima para alguien que debería tener este tema mucho más claro.

Ángeles González-Sinde. La titular de Cultura pedía a los que no son "expertos" que no jueguen el "papel de opinar y de contribuir a la confusión" en el conflicto del Sáhara Occidental. 16 de noviembre de 2010. Las declaraciones no sentaron nada bien a los artistas cercanos a la causa saharaui. Willy Toledo tachó de "profundamente reaccionaria y antidemocrática" la petición de González-Sinde. También reaccionaron contra sus declaraciones actores como Alberto San Juan y Juan Diego Botto.

Alfredo Pérez Rubalcaba. "El ministro [marroquí del Interior, Taieb Cherkaui] me ha dado una explicación pormenorizada y minuciosa de todos los acontecimientos, es una explicación que refuta las acusaciones graves a las que me venía refiriendo". 16 de noviembre de 2010. El ministro del Interior español daba por válidas las explicaciones marroquíes que según él refutaban las saharauis. Rubalcaba no se molestó en ponerse en contacto con el Frente Polisario, ni los activistas de derechos humanos en misión de observación en el territorio, ni con la prensa expulsada por las autoridades marroquíes ni con organizaciones de derechos humanos. La explicación del ministro represor de un régimen dictatorial bastó y sobró.

Fuentes oficiales del Ministerio del Interior: “Sabemos que existe una euroorden, pero su nombre [el general Hosni Benslimane] no está incluido en las bases nacionales de personas reclamadas por la Justicia”. 18 de noviembre de 2010. Benslimane, Comandante General de la Gendarmería Real de Marruecos, vino a Madrid en el séquito del Ministro de Interior marroquí. Sobre el general pende una euroorden de busca y captura emitida por el juez instructor francés Patrick Ramaël desde septiembre de 2009. Esto lo sabe todo el mundo, excepto el Ministerio de Interior español, que le dejaron pasar sin ningún problema.

Otra “falta de información” del Gobierno español surgía cuando fuentes del Ejecutivo consultadas por el diario Público aseguraron "desconocer" el contenido del informe de HRW. 27 de noviembre de 2010. El Gobierno perseveró así en su rechazo a condenar los hechos, limitándose de nuevo a "lamentar" lo ocurrido.

Jesús Caldera, ex ministro de Trabajo y presidente de la Fundación Ideas, afirmaba el 23 de noviembre de 2010. "De las 13 personas que fallecieron, 11 eran marroquíes, porque las fuerzas de seguridad de Marruecos iban desarmadas por orden expresa de su Gobierno". Caldera dio por válida la versión de Marruecos, apoyándose en la primera declaración de la ONG Human Rights Watch. Posteriormente la ONG corregiría esta primera versión tras visitar el territorio, reconociendo palizas, la negación de asistencia médica a los heridos, torturas. Caldera no rectificó sus palabras, como tampoco lo hizo tras difundirse imágenes de soldados marroquíes armados durante el asalto y fotos de víctimas saharauis heridas de bala.

Simpatía por el diablo. El que se dice amigo de asesinos, también se mancha las manos de sangre.

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